El encanto de Carmona, con su historia impregnada en cada rincón, sirvió de escenario perfecto para la celebración de la boda de María y Miguel, y la calidez de septiembre nos regaló un atardecer mágico que sirvió de telón de fondo para los momentos más emotivos que vivieron la pareja junto con todos los invitados.
Desde el primer momento en que nos confiaron la coordinación de su boda, supimos que estábamos ante algo único. La emoción y la alegría que desbordaban eran contagiosas, y su confianza en nuestro equipo nos llenó de gratitud y responsabilidad. Lo que más nos emocionó de María y Miguel fue su deseo genuino de hacer que todos los invitados se sintieran como en casa. Desde el primer abrazo de bienvenida hasta el último compás de la música, su deseo inquebrantable de compartir su felicidad se hizo patente.
En esta ocasión, queremos compartir con ustedes la maravillosa experiencia de haber coordinado este evento tan emotivo en el hermoso Carmona y os llevaremos de la mano a través de los momentos más emotivos de esta boda, compartiendo anécdotas y detalles que hicieron de este evento un día para recordar.
Una ceremonia de ensueño en la Casa Palacio de los Briones
La Casa Palacio de los Briones, sede de la Universidad Pablo de Olavide, fue el lugar elegido para sellar su compromiso. El antiguo patio interior, cubierto de hiedra que ascendía por las paredes, se convirtió en el escenario perfecto para una ceremonia única y especial.
Las flores y las luces se entrelazaron con la naturaleza, creando una atmósfera de calidez y magia que envolvió a todos los presentes. El sonido del violín, acompañó el tan esperado camino de María hacia el altar, donde Miguel la esperaba con los ojos llenos de amor y emoción.
Los novios decidieron hacer suya una ceremonia cargada de emoción y significado compartiendo sus votos de una manera completamente improvisada. Fue un momento único y conmovedor, donde prometieron amor eterno el uno al otro, sin guión ni ensayo previo, con unas palabras que brotaban directamente del corazón.
Uno de los momentos más memorables fue el ritual de las velas. María y Miguel, cada uno con una vela en sus manos, encendieron una tercera vela juntos, simbolizando la unión de sus vidas. Fue un gesto de profundo significado y un recordatorio de que sus caminos ahora se fusionaban en uno solo, y que juntos iluminarían su futuro.

Donde la música y la celebración van de la mano
Tras la ceremonia, María y Miguel llevaron a sus invitados a la siguiente parte de su aventura nupcial: el cóctel y el banquete, que se llevaron a cabo en un lugar igualmente mágico: El Pino de San José con una magnífica fusión de sabores a cargo de Lola Catering.
Este lugar, rodeado de naturaleza y con una vista impresionante, era el escenario perfecto para dar inicio a una fiesta que se extendería hasta altas horas de la noche. Y, dado el amor que María y Miguel tienen por la música y la celebración, decidieron que el DJ Esteban Bove sería el encargado de llevar el ritmo del cóctel. ¿Lo más asombroso? Esteban pinchaba discos en vinilo, añadiendo un toque vintage y auténtico a la velada. Cada canción, seleccionada con esmero, llenó el ambiente de una energía contagiosa.
La magia de esta boda no radicaba solo en la belleza de su escenario o en la deliciosa comida, sino en la manera en que María y Miguel lograron unir todas las piezas para crear un día que reflejara su amor por la música, la diversión y, sobre todo, el amor que sentían el uno por el otro.

Un baile muy especial y música en vivo
María, radiante y emocionada, abrió la pista de baile en los brazos de su padre, y juntos bailaron una canción que simbolizaba el amor y la conexión única entre una hija y su progenitor. Poco después, María también compartió un baile especial con su madre, reforzando los lazos familiares en un instante cargado de ternura.

Y entonces llegó uno de los momentos más esperados: la actuación del grupo musical Gafa Pasta. La banda, con su talento y energía en el escenario, hizo que todos los presentes se unieran en un baile desenfrenado.
Pero la diversión no se detuvo allí. La mesa glitter, con su brillo y destello, permitió a los invitados añadir un toque de glamour a su vestuario. Y, por supuesto, no podemos olvidarnos del delicioso candy bar, un rincón repleto de golosinas y dulces que alegró a los más golosos.
¿Y qué sería de una fiesta sin un tentempié a altas horas de la noche? Los chicos de Ulivo Catering sorprendieron a los invitados con una recena de pizzas artesanales, recién horneadas y repletas de sabores deliciosos. Fue la guinda del pastel para una noche que ya era perfecta.
Así que, con el corazón lleno de gratitud por haber sido parte de este día tan especial, compartimos esta historia. La boda de María y Miguel fue una lección de amor, alegría y generosidad. Nos recordó que en medio de la vida cotidiana, siempre hay momentos extraordinarios esperando a ser vividos y que los detalles, la música en vivo y la compañía de seres queridos pueden convertir un evento en una experiencia inolvidable. En Paranolvidar, seguimos sintiéndonos afortunados por haber sido testigos y participantes de este maravilloso día.
Con cariño,
Equipo Paranolvidar
A través de estas fotografías, Antonio Ojeda, el fotógrafo de la boda, nos permite revivir la emoción y magia de esta boda una y otra vez. Sus fotos transmiten no sólo lo que sucedió, sino también las emociones y la energía de cada instante.






